Lyuben Karavelov (1834-1879) fue una de las figuras significativas de la liberación nacional, una personalidad enciclopédica, autor de obras poéticas y de ficción, publicista y folclorista.
Tras años de estudio y trabajo lejos de su ciudad natal, Koprivshtitsa, y de tierras búlgaras (estudió en Plovdiv, Adrianópolis, y más tarde viajó a Constantinopla, Odessa, Belgrado y Novi Sad), Karavelov llegó a Bucarest, donde se encontró rápidamente entre los emigrantes búlgaros rebeldes y, gracias a su talento oratorio, se convirtió en una de sus voces influyentes. Su principal arma fue el periódico "Libertad" (Svobodá), una tribuna para sus ideas, en torno a la cual se reunían muchos revolucionarios.

Karavelov tuvo un papel muy importante en la creación del Comité Central Revolucionario Búlgaro (CCRB) y fue la fuerte figura que unió a gran parte de los representantes de la emigración y que confirmó la decisión de tomar el camino de la lucha armada bajo la influencia de las ideas de Rakovski y la experiencia de Levski. Lyuben Karavelov era un orador brillante y una personalidad extremadamente erudita. Tenía algunas debilidades, como la inconstancia y el desconocimiento de los ánimos del pueblo búlgaro -debido a su distanciamiento de la realidad autóctona-, y estas debilidades le llevaron a cometer errores fatales. De ahí llegaron también las discrepancias entre Karavelov y Levski. Tras la muerte del Apóstol (1873), Karavelov hizo un completo replanteamiento de sus actividades y, decepcionado, se retiró de los círculos revolucionarios, pues creía que la libertad sólo podía alcanzarse a través de la ilustración. Por ello, a partir de 1874 se dedicó por completo a actividades literarias y educativas, dejando el Comité en manos del joven Hristo Botev.

En 1875 Karavelov creó su famosa elegía "Hermoso bosque mío", un elogio nostálgico de la naturaleza de Bulgaria. Los versos alaban la embriagadora belleza de la patria, sagrada para todo búlgaro, especialmente cuando se encuentra lejos de ella. Condenado a vivir sus años más activos en países extranjeros, Karavelov añoraba constantemente su tierra y en estas estrofas volvía a ella para expresar su admiración, su cariño y su tristeza. Aproximadamente un cuarto de siglo después, el joven compositor Gueorgui Goranov escribía una melodía para este poema, que era ya un clásico nacional.


Aquí les traemos una interpretación más contemporánea a cargo del Coro Infantil de la Radio Nacional de Bulgaria. La grabación es parte del Concierto Festivo del Día de los Próceres Nacionales en la Sala “Bulgaria” de la capital, del pasado 1 de noviembre de 2024. La voz solista es de Viktoria Lyubomirova.
Autor: Tsvetana Toncheva
Traducción en español y publicación: Alena Markova
Fotos: bg.wikipedia.org, bulgarianhistory.org, probuzhdane.wordpress.com, archivo
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